“Era domingo al atardecer, estaba lloviendo y llegaba de una semana muy agotadora. De camino del aeropuerto a casa, pensaba en qué película vería y qué comida (pizza o hamburguesa) pediría. Fue entonces cuando decidí abrir mi WhatsApp. Allí estaba el mensaje de mi equipo en la aplicación VIK diciendo: ¡Te necesitamos hoy! Si anotas puntos, terminaremos el mes en primer lugar. Llegué a casa, me puse unas zapatillas, encendí la aplicación VIK e hice una carrera/caminata de 4 km. ¡Garanticé mi punto y el del equipo!”
Escuché ese testimonio de un atleta de un programa de VIK en una empresa y nunca más lo olvidé. (Llamamos cariñosamente a todos los usuarios de la aplicación de VIK como atletas. Creemos que si tienes un cuerpo, eres un atleta).
Lo que él relató es la esencia de nuestro trabajo y demuestra los resultados que generamos y cómo usamos la gamificación de forma estratégica para cambiar el comportamiento de las personas y aumentar el compromiso de los equipos. En este texto quiero explorar un poco los bastidores detrás de nuestra metodología.
La metodología VIK fue diseñada para responder a las siguientes preguntas:
- Sabemos que las personas ya tienen conciencia de salud. Pero, ¿cómo hacer que esa conciencia se convierta en acción?
- ¿Cómo creamos un programa integral, donde las personas puedan participar independientemente de dónde se encuentren o de su condición física actual?
- Cómo generar compromiso de las personas con el programa y que ese compromiso se refleje en un cambio de hábitos
Empezaré a responder la primera pregunta a través de una experiencia que pasamos muy a menudo. Todas las veces que vamos a lanzar el programa VIK en una empresa, hacemos la siguiente dinámica con los colaboradores:
Primera pregunta: De 0 a 10, ¿qué tan importante crees que es cuidar la salud? Generalmente la respuesta es siempre 10.
A continuación, hacemos la segunda pregunta: En las últimas 8 semanas, ¿practicó usted actividad física con regularidad? En esta segunda pregunta, generalmente más de la mitad responde no.
Y por qué ocurre esto? Como dije anteriormente, las personas ya saben que cuidar de la salud es importante. Ya tienen acceso muy fácil a gimnasios, profesionales y contenido, ¿Y por qué no hacen actividad física?
Gamificación: el estímulo correcto en el momento correcto
Mira qué interesante cómo la gamificación genera este estímulo! Llevando al ejemplo de nuestro atleta, a través del estímulo de su equipo (armar equipos es parte de nuestra metodología) él resolvió priorizar su cuidado con la salud y completar la meta de la semana (el sistema de metas/puntos también es parte de nuestra metodología de gamificación). Mira que, muy probablemente, si él tuviera vía libre en la academia se habría quedado en el sofá!
Alcance: actividad para todos, a cualquier hora, desde cualquier lugar
Entrando en la segunda cuestión, la de la cobertura, nuevamente la tecnología/gamificación nos trae infinitas posibilidades. Poniendo el ejemplo de nuestro atleta, él puede hacer su punto donde y cuando quiera (puede hacerlo de viaje, en casa, en el gimnasio o desde cualquier lugar del mundo). Esto permite que usted, como RRHH, lance un programa que tenga la misma calidad para colaboradores de cualquier área o localidad de la empresa.
En segundo lugar, un punto que llama mucho la atención es que puede hacer la actividad que quiera y con la intensidad que le sea conveniente. Con una caminata ligera hizo su punto y el equipo subió en el ranking.
Crear un sistema que priorice la regularidad en lugar del volumen o la intensidad, y hacer que las personas puedan practicar el deporte que deseen, también es parte de nuestra metodología de gamificación y tiene un impacto enorme en la motivación de los colaboradores para participar en el programa. En la aplicación, una persona totalmente sedentaria tiene las mismas posibilidades de ganar premios, competiciones y desafíos que una persona ya está condicionada físicamente.
Participación: colaboración en lugar de obligación
Y por último y no menos importante, vamos a hablar de la participación. Cambiar el comportamiento de las personas es una tarea ardua. Y no estoy hablando solo de actividad física, cualquier hábito: estudiar, leer, alimentarse, meditar y así sucesivamente. Es difícil, necesita tiempo y persistencia. Por eso creamos un programa que involucre de hecho a las personas en el proceso. Quitamos el foco de luz de esa cosa aburrida de: “tienes que cambiar un hábito” y ponemos los focos en “ayuda a tu equipo a ser campeón”, como fue el testimonio de nuestro atleta allá arriba.
Este compromiso con el equipo, además de favorecer el cambio de comportamiento, estimula mucho el desarrollo de la persona como profesional, ¡ya que empodera al individuo a cambiar otros hábitos también! Y además de todo, lo que es más genial, integra e involucra a las personas de la empresa en una actividad totalmente diferente de la rutina del día a día. ¡Las personas comienzan a tratarse como personas y están siempre más dispuestas a ayudar y entregar resultados! Este otro testimonio de un cliente muestra esto de una forma muy interesante.